
Los toros, la fiesta brava o tauromaquia. Términos sin sentido para nombrar una serie de eventos que no son más que una justificación más, para poder emborracharse y perder el sentido común por varios días. No soy un ecologista vegetariano, que piense que matar animalitos sin sentidos es pecado. No es que me sienta indignado por el sacrificio de estos seres vivos. La verdad es que me da igual la manera en que mueran los toros, mientras sepan bien en la próxima hamburguesa doble con queso que me voy a comer este fin de semana. Pero estoy seguro que no me voy a sentar por horas a ver como se sacrifican animales. Como todas las cosas, la gente a deformado a las fiestas de Quito, y más importante aún, es como a pesar de considerarnos una comunidad en desarrollo, aun disfrutamos de la barbarie extrema, y utilizamos un evento basado en muerte y sangre para consumir grandes cantidades de vino de cartón y bailar reggaetón.
Es verdad que hay personas que en verdad siguen estas tradiciones de la fiesta taurina, personas que van a la plaza para gozar de lo que está pasando y no necesariamente para caer en las cosas que los rodea, que han sido introducidas por los adolecentes de cada generación. Yo le pregunto a esta gente: Que están gozando? Que están festejando? En verdad el derramamiento de sangre de un animal, su tortura y su muerte les causa alegría? Es increíble que algo tan insulso e inútil cause impacto a la gente. Los toros son el último rastro de barbarie que sobra en esta sociedad. No es tan difícil sentarse por un minuto a pensar lo ridículos que son estos eventos y la gente atada a ellos.
Los toros ni siquiera son ecuatorianos, son una tradición española a la que estamos atados. Es increíble saber que dentro de este edificio, una vez que empiezan los eventos de tortura, la gente empieza a beber licores españoles y a muchos hasta les cambia el acento. Claro, estas cosas por lo general son realizadas por las personas que saben “apreciar” lo que está pasando y ellos piensan que todos esos pequeños ritos como beber vino de una bota o gritar Ole, los hace mas parte de una tradición que en general es una gran estupidez.
No habría ninguna diferencia si en vez de las corridas de toros, tendríamos peleas de gallos o perros. Qué tal si nuestros antepasados nos hubieran dejado la tradición de criar gallos de pelea, construir grandes coliseos para ver peleas entre gallos hasta la muerte, comer fritada y tomar chicha. Las corridas de toros no son diferentes a esto, las corridas de toros no serian tan diferentes que un camal rodeado por un graderío. Deberíamos construir asientos en el camal de Quito, vestir a los carniceros con lentejuelas, contratar una banda, vender grandes cantidades de licor y cobrar una entrada. A la salida del evento se podría hacer una gran parrillada, podríamos hacer un programa de televisión de la vida de los carniceros y como fueron criados los animales que fueron sacrificados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario